Contradirecciones

Te encantaría deshacer los suspiros,
borrar los pensamientos,
frenar todos los intentos,
reducir todos los riesgos.

Es más cómodo así.
(Y menos verdadero.)

Eres tú quien inunda mis sueños,
quien me provoca insomnios,
quien me sacude y acaricia
con dulzura. 

Es más bonito así. 
(Y más falso.)


Uni-versos Para Lelos

(Cocina)
T: ¿Cómo vas?
A: Voy.
T: ¿Te ha gustado el arroz?
A: Sí, gracias. Está muy bueno. No sabía que se te daba bien cocinar.
T: Trabajé con Quique Dacosta.
A: ¡Eso se dice antes!
T: Hay muchas cosas que no sabes de mí.
A: Eres el conocido más desconocido que conozco.


T se dirige al fregadero.
(A. mira a T. unos segundos.)
A: Estás más delgado.
T: Puede ser... Supongo que la ruptura es la mejor dieta.
A: Sí. Los dolores del corazón adelgazan mucho.
T: Le iba a pedir matrimonio.
A: ¿Novia a la fuga? Perdona, no quería decir eso. Soy gilipollas.
T: A veces sí. Tienes el don de cagarla.
A: ¿Me dejas dibujarte?
T: No pero desnudarme sí.
A: No creo que un polvo te quite la tristeza.
T: ¿Y si nos quedamos los dos mirando nuestros cuerpos y nada más? Solo vale tocarse con las pupilas.
A: Qué gracioso. Sabes que no aguantarías.
T: Eso no lo sabes. Bueno, probablemente no pero sería un buen ejercicio de miradas, ¿no crees?
A: No creo en nadie más que en mí misma.

Primeros auxilios emocionales.

Es complicado a veces detectar la tristeza del otro. Sobre todo de aquellos que se esfuerzan por esconderla. Cobardes. Lo realmente valiente es romperse, quebrarse y reconocer las caídas.

Hay personas que esperan una pregunta para brindar una respuesta emocional. Otras en cambio, se abren en canal y deciden mostrar sus cicatrices tal y como son, sin maquillaje. 

Soy más de tender la mano o de ser para-caídas. Siempre he pensado que las penas compartidas pesan menos por cabeza. No se trata de ahogarlas con alcohol u otros vicios, hay que mirarlas cara a cara. La pena está sentada enfrente tuya y se ríe de ti. Está deseando que mires hacia otro lado pero hoy no te vencerá. Hoy tú le sonríes de vuelta y le señalas con el dedo. Estamos acostumbrados a evitar los momentos incómodos, a dejar de enfrentarnos a los traumas, a dejar de visitar esa casa vacía que en su día estuvo habitada, a esconder las cartas en el cajón, a borrar los mensajes, a eliminar números de teléfono, a dejar de escuchar aquellos grupos ahora malditos para ti.


Estoy segura que más de uno, vendería sus recuerdos. 
Los míos sin embargo, no tienen precio.

No sé estimar

No sé estimar,
si no es sin dudas.

No sé estimar,
si no es a muerte
para celebrar la vida.

No sé estimar,
si no es con verdad.

No sé estimar,
si no es con besos,
con versos confesos.

No sé estimar,
si no és amb tu.

ÁRTICO



Echarte de más para sufrir de menos.
Sumar mis porqués y restar tus peros.
Hacerte ver que en realidad no sabías nada
más allá de la palabra hablada.

Atrapaba tu sonrisa torcida
mientras tú me mirabas a los ojos.
Me ahogué en tus mareas 
planeando el siguiente golpe. 

Inmóvil, sin aliento y en el suelo,
quise quemarte con mi silencio.
No pudiste ni tocarme porque,
intentaste abrazar a un iceberg 
y se te congeló la mano. 

Ayer hablamos de amor

- El poliamor está a la orden del día.
- Lo sé.
- A veces me pregunto si de verdad da libertad o en realidad es un límite.
- ¿En qué sentido?
- Me molesta que alguien me lo imponga así de primeras. Tampoco me quiero comprometer con cualquiera sin apenas conocernos. No es eso. Prefiero que las cosas fluyan y que después ya se ponga la etiqueta que se quiera a la relación.
- Claro, es mucho mejor así.
- Sin duda.
- Sé que sabes lo que quieres y que no vas a volver a cometer errores del pasado.
- Por supuesto que no. Y me alegro de que te vaya bien y que hayas encontrado la estabilidad que siempre has buscado.
- Yo también me alegro. Nos enseñan que el amor es sufrimiento y están muy equivocados. El amor es otra cosa. No cambiaría lo que tengo ahora por nada.
- Ojalá duréis muchos años más juntos.
- Ojalá. Ojalá duremos toda la vida.


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F.


La felicidad no es algo efímero. Es más un estado. Un estado en el que uno sabe que se encuentra sin preguntárselo. Te hace brillar, deslumbrar a cada paso. Ser una estrella en la noche. Ser guía y refugio.

La tristeza es un traje. Te lo puedes quitar y poner pero no cuando quieras. A veces sienta tan bien que se pega a la piel y se convierte en camisa de fuerza.
Me visto cada noche y me desvisto cada día. 

Mi sonrisa siempre luce mejor por la mañana.

Historias de cronopios y de famas

'¿Sabes lo que es un cronopio?' Preguntó el vecino de mi tía al verme leer a Cortázar. 'No lo sé, me pillas justo empezando el libro', contesté. 'Cuando acabes, me cuentas', insistió. Justo al día siguiente, el vecino de mi tía fallecía de un ataque al corazón. Yo ni siquiera le conocía más que de vista pero su pregunta resonaba en mi cabeza con fuerza.

A veces hay preguntas que nacieron para no ser respondidas. 

Cartas de desmotivación

Leo muchísimas cartas de motivación al día. Muchas. Me he dado cuenta de que a todas les falta un elemento esencial: sí lo estáis intuyendo, motivación. Vivimos en una sociedad con un problema muy grave, la falta de pasión. Todas las cartas que me encuentro me parecen exactamente iguales. Un copia y pega. Y eso que los emisores proceden de países remotos y muy distintos entre sí. De todas ellas, destacaría la de un estudiante checo que se sinceraba diciendo que venía a estudiar a Valencia por la fiesta y por la paella. Qué poco profesional, pensaréis. Está claro que no está applying for trabajar en un despacho de abogados. Aún así, logró conquistar mi valenciano corazón con su amor por uno de nuestros platos más conocidos mundialmente. Abogo por la diferencia, por el ser diferente. Como diría Coco, es la única forma de ser irremplazable. Esa oda a la paella y a las buenas juergas que Valencia brinda es desde luego, una carta de motivación irremplazable. Y sí, fue seleccionado.

Respuesta a los 'Tús inciertos'

A veces cojo historias que me cuentan y las escribo mirándolas desde detrás del cristal de mis gafas. A veces saco cosas que tenía clavadas para que se queden en el papel y no en mí. Otras dejo volar la imaginación y que el bolígrafo vaya deprisa y solo. Me encanta esa sensación. Que las cosas salgan así, mejor o peor, pero del tirón. Sin pensar. 

¿Son alusiones o ilusiones? Pues depende, a veces una ilusión también puede ser una alusión real.
 A veces hay ilusiones que son de carne y hueso.



Plan de rescate

Podrías ser libre conmigo. Podrías ser tú a quien le escribiese por todo el cuerpo las letras que tengo guardadas en un cajón. Podría, si me dejases, leerte mi historia, enseñarte mis cicatrices solo si tú me las enseñas a la vez. Pasaría mis dedos por todas tus caídas en un intento de cogerte al vuelo. Hace tiempo que no tengo para-caídas y ya ni siquiera pongo las manos para frenar el impacto. Me dejo caer. La caída hacia el abismo es adictiva.

Y solo tú podrías rescatarme. 
Y por qué no lo haces, joder.