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Fingir que somos valientes

Nos empeñamos en fingir que somos valientes
cuando lo realmente heroico es reconocer el miedo.

No negaré que
me costaba mantener el equilibrio,
que juntar un paso tras otro
era una carrera de auxilios.

No negaré que no quise
levantarme del sofá
por si en la tele echaban
una película de las nuestras.

No negaré que tuve miedo
de irme,
cuando en realidad
ya hacía mucho que partí.

No negaré que
desde aquel día,
fui un poco más valiente.



Contradirecciones

Te encantaría deshacer los suspiros,
borrar los pensamientos,
frenar todos los intentos,
reducir todos los riesgos.

Es más cómodo así.
(Y menos verdadero.)

Eres tú quien inunda mis sueños,
quien me provoca insomnios,
quien me sacude y acaricia
con dulzura. 

Es más bonito así. 
(Y más falso.)


No sé estimar

No sé estimar,
si no es sin dudas.

No sé estimar,
si no es a muerte
para celebrar la vida.

No sé estimar,
si no es con verdad.

No sé estimar,
si no es con besos,
con versos confesos.

No sé estimar,
si no és amb tu.

ÁRTICO



Echarte de más para sufrir de menos.
Sumar mis porqués y restar tus peros.
Hacerte ver que en realidad no sabías nada
más allá de la palabra hablada.

Atrapaba tu sonrisa torcida
mientras tú me mirabas a los ojos.
Me ahogué en tus mareas 
planeando el siguiente golpe. 

Inmóvil, sin aliento y en el suelo,
quise quemarte con mi silencio.
No pudiste ni tocarme porque,
intentaste abrazar a un iceberg 
y se te congeló la mano. 

He sobrevivido al invierno

He sobrevivido al invierno. 

Eras una preciosa rosa con espinas.
Te he deshojado tantas veces que,
jugaba a que fueses margarita,
y que tus pétalos me dijeran que sí.

Volví de nuevo a nuestra plaza,
estaba distinta.
Vacía y solitaria.
Sin las rosas de la primavera.

Alguien las había arrancado
como haciéndoles un favor.
No quería verlas sufrir.
Eutanasia vegetal.

Me pinché tantas veces contigo,
que jamás volveré a regalar rosas.
Y eso que yo las iba guardando todas para ti.









Bailamos con la pareja equivocada mirándonos de reojo

Bailamos con la pareja equivocada mirándonos de reojo.
No vas a poder con la culpa.
Va a aparecer mi sonrisa en cada uno de tus sueños.
No vas a poder borrarla de tu mente.
Vas a maldecir cada uno de mis vértices.
Vas a arrepentirte por cada paso dado para evitar que tuviese miedo.
Vas a confundir tu olvido con mi recuerdo.



No dejas de estar con los puños cerrados mientras yo,
                                                                                                               ya he bajado los brazos.

No siento.

Pínchame con la jeringa. No siento.
Aráñame con uñas de metal. No siento.
Besa otras bocas. No siento.
Que yo lo vea. No siento.
Beso otras bocas. No siento.
Destrózalo todo. No siento.
Destrózame a solas. No siento.

Nada. 



Insomnios.

No sé si lo que me provoca insomnio
es el café o eres tú.
Me gusta la filosofía nocturna,
la nocturfilosofía.

Esa que alarga las conversaciones
hasta que se agoten las palabras.
No duermo bien desde que
no eres tú quien me coloca la manta de nuevo
tras destaparme.

Ahora me destapo adrede
buscando un abrigo
buscando tu abrigo
pero
siempre me levanto igual,
fría.

Me hubiese(s) gustado más así. (Y disgustado menos)


Me hubiese gustado que me leyeras un poema. 

Me hubiese gustado que tocaras el piano para mí.

Me hubiese gustado hacer ese viaje que quedó pendiente.

Me hubiese gustado no devolver tu odio con mi venganza. 

Me hubiese gustado volver a despeinarte para peinarte de nuevo. 

Me hubiese gustado no soltarte en aquel último abrazo.

Me hubiese gustado, a pesar de todo, que no me dejaras marchar. 

Goteros de angustia.

Goteros de angustia, enfermos aferrándose a la cama.
Compañía efímera, manos que se entrelazan.
Negatividad convertida en positivismo impostado.
Ser pared de todo lo que al vacío se lanza.
Muro opaco y duro pero que con fuerte viento quiebra.
Ser junco que huracanes soporta.
Sobre-vivir para vivir.

Escríbeme para convertirme en poesía

Escríbeme para convertirme en poesía.
Vérsame a besos.
Descríbeme para convertirme en retrato.
Destrúyeme como el iconoclasta enamorado.


Quítame el marcapáginas de esa hoja
que siempre leo la misma y está medio arrancada.
Desdíceme de tu palabra y hazme realidad.