No sé si lo que me provoca insomnio
es el café o eres tú.
Me gusta la filosofía nocturna,
la nocturfilosofía.
Esa que alarga las conversaciones
hasta que se agoten las palabras.
No duermo bien desde que
no eres tú quien me coloca la manta de nuevo
tras destaparme.
Ahora me destapo adrede
buscando un abrigo
buscando tu abrigo
pero
siempre me levanto igual,
fría.
