1, 2, 3 escribe en lo que dura una canción

Siempre que suena esta canción, sonrío. Y qué bien me sienta enseñar mi sonrisa de ortodoncia y brackets. Recuerdo que me los ponía de colores: rosas, verdes, azules... Supongo que pensaba que así se verían menos. O a lo mejor es que quería ser el centro de todas las miradas de forma inconsciente. Reviso las fotos de aquella época. No sonreía en ninguna. En absolutamente ninguna. Admito que siempre he tenido expresión seria y he soportado los "¿estás bien? ¿Te pasa algo?" seguido de un "No, tranquilo. Es mi cara". Pero durante aquellos días, me rebelé en contra de la sonrisa, y a propósito. Más bien abracé los complejos y permití que modificaran mi comportamiento a su antojo.


Hagamos caso al bueno de Santi: tus complejos a la hoguera, ¡ya!