Tienes que saltar este abismo por tu propio pie. No te voy a empujar ni tampoco te voy a construir un puente con mis manos. No me gustan los caminos fáciles.
Te espero justo al otro lado, justo en el límite donde se acaba tu zona de confort. Ten cuidado porque cuando te lances al vacío, te saldrán las alas. Y a lo mejor me tienta eso de compartir altos vuelos y también me tiro yo.
Tú decides.
¿Saltas?
Mejor dicho, ¿vuelas?
