Siento una fuerza que tira de mí hacia abajo. Me deja inmóvil. Inerte. Me pega las alas con pegamento al suelo cuando yo lo que quiero es volar. Me rodea con permanente rojo y me deja dentro del cuadrado perfecto de la baldosa amarilla de la cocina. Me ata las manos para que no escriba. Mi cuerpo ya no responde a los estímulos. Hay días en los que quedarse en la cama es el mejor abrazo.
Se me están quitando las ganas de alzar el vuelo.
De levantarme.
Me han cortado las alas.
Y lo peor de todo es que,
sé quién ha sido.
Se me están quitando las ganas de alzar el vuelo.
De levantarme.
Me han cortado las alas.
Y lo peor de todo es que,
sé quién ha sido.
