Des-ahogos

El día en el que tu mentira y la mía se encontraron decidieron contarse la verdad. Estaban encerradas en el rectángulo de una cama para dos. Fue justo allí cuando tu mentira y la mía sincronizaron sus lágrimas para ser una sola gota. Cuando el agua tocaba el techo activaron un plan de rescate para evitar naufragios. Empezaron a beberse las lágrimas. Una por una.

Desde aquel momento,
las verdades están teñidas de azul.