A modo resumen.

Escribo lo poco que sé de ti y de mí.

Sé más de mí de lo que muestro.

Solo sé que no sé nada(r).

No me dejes apagarme.

Dormía intranquila porque estaba de vuelta.

Cuando tus lágrimas rodaron para confundirse con las mías.

No hay tiempo para ser delicada. Me dejé los modales en la puerta.

No hay quien recomponga este puzle roto.

No esperes nada de nadie. No esperes nada de nadie. No esperes nada de nadie. No esperes nada de nadie. No esperes.

Con tu sombra y con tu luz, aquí sigo.

Poemas que son peticiones. Poemas que son tu reclamo. Palabras ancladas en papel arrancado.

No le falles a las palabras, esas que tanto te gustan y dominas. Ellas no te han fallado a ti.

Me visto y me voy. 

Con los ojos vendados, sin pistas y a contracorriente.

El silencio como respuesta a un te quiero.

Te sé de memoria.

Quédate con quien te haga sentir viva.

Al final la clave estará en buscar a tu antónimo.

Es mi pequeño desastre pero es precioso a la vez.

Te he mirado con los ojos cerrados. Te leía en braille. Aún te sé.

Fin del (d)año.