Pedazos


No quedan muy lejos los días de vino y rosas. Dicen que para re-nacer hay que morir primero. Yo ya empiezo a re-vivir. Estoy aprendiendo a recomponer las piezas de mí misma y las estoy pegando con pegamento Super Glue extrafuerte. Así se fingen mejor los estoy bien y los no pasa nada. Que no se note, que no se diga. La cabeza alta, los ojos tristes y el corazón parcheado. 

Pero no te quiero mentir. No solo hay tristeza, nostalgia y heridas por cicatrizar en mis células, aún queda algún que otro chupito de alegría y alguna pizca de ilusión. Ilusión por los que están por llegar y por los que ya lo han hecho. Por creer que el tiempo futuro será mejor. Por dejar crecer las nuevas flores que florecen y por dejar caer a las hojas del árbol más longevo del planeta. Nada se pierde, todo se transforma.

No fuimos valientes. Ya sabes que siempre he sido de las que escribe la carta y no la mete en el sobre. Puede que la guarde en un cajón cerrado con llave o incluso la rompa en pedazos, como los corazones rotos. Pero no será esta vez. 


Gracias por todo y por nada, por lo de siempre y por lo de nunca, por los quizás y por los tal vez. Gracias por ti. Gracias a ti y a mí. A contigo y a sin ti.